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viernes, 24 de junio de 2011

DEPRESIÓN POSTPARTO ¿Qué hago?


Cómo superar la depresión postparto

Ha nacido el bebé y te sientes triste. ¿Por qué? Si deberías rebosar de felicidad...

Un bajón emocional, en vez de alegría, es lo que sienten muchas mujeres poco después de dar a luz. Es el “baby blues”, una depresión leve y transitoria que, según la psicóloga y directora de Quality Psicólogos, Mara Cuadrado, “afecta a una de cada dos madres”. Este episodio de llantos y falta de energía se supera en unas horas o días, aunque a veces se prolonga una o incluso dos semanas.

“En ese caso sí se aconseja una visita al psicólogo para descartar una depresión enmascarada”, dice María José Domínguez, psicóloga y presidenta de la Fundación PSIME de Psicología y Salud Holística.

En cambio, la verdadera depresión postparto (que en España afecta al 10,1% de madres, según un estudio de la Unidad de Psiquiatría y Psicología de la Mujer del Hospital Clinic, de Barcelona) suele presentarse algo más tarde, con síntomas más intensos, incapacitantes y duraderos, y debe tratarse para impedir que vaya a más e “impacte” en la relación madre-hijo.

MOTIVOS PARA ESTAR TRISTE

El “baby blues” se considera una reacción fisiológica o normal, de tipo adaptativo, en el postparto inmediato. Hay varios motivos que explican este repentino decaimiento.

“Uno de ellos es el cansancio que aparece tras el estrés del parto, que afortunadamente tiene su recompensa. No hay que confundirlo con depresión. A menudo, basta con que la nueva madre pueda descansar para superarlo”, dice María José Domínguez.

Otro motivo es la preocupación por la responsabilidad adquirida y el temor a no hacerlo bien. “Yo a esta pequeña crisis la llamo el ‘¿podré...?’, porque son frecuentes expresiones del tipo ‘¿podré ser una buena madre?’,‘¿podré ser capaz de criar bien a mi hijo?’... La mejor prevención contra estos temores es la información y la preparación psicoterapéutica recibidas durante el embarazo”, dice María José Domínguez, quien también recomienda como terapia “las respiraciones de relajación que se aprendieron para el parto y el contacto con el bebé”.

Y un motivo más que destacan ambas psicólogas es la influencia del cambio hormonal. “Tras el parto se alteran los niveles de dos hormonas que nos han proporcionado energía durante el embarazo, la progesterona y los estrógenos, y este descenso brusco puede afectar al estado de ánimo igual que ocurre en los días previos a la menstruación”, explica Mara Cuadrado.

Otra hormona “euforizante” que puede descender tras el parto a causa del estrés es la serotonina, pero se compensa con el aumento de otras hormonas que levantan el ánimo, como la oxitocina, que se segrega al dar el pecho o, simplemente, al acariciar y mimar al bebé.

CANDIDATAS A LA DEPRESIÓN

La depresión postparto afecta por igual a mujeres de cualquier edad, raza o nivel socioeconómico, tanto si son primerizas como si ya han tenido hijos. “Las madres con otros hijos pueden estar más expuestas, por el exceso de actividad, pero también suelen superarlo antes”, apunta Mara Cuadrado.

Sí se ha demostrado que la incidencia es mayor en mujeres que han tenido antes cuadros depresivos, por eso es una circunstancia que se debe comentar al tocólogo.

También son más vulnerables las que tienen falta de apoyo o conflictos con la pareja o con la familia, dificultades laborales o económicas, eventos recientes estresantes como la muerte de un familiar, problemas con las drogas o con el alcohol, síndrome premenstrual severo o una personalidad obsesivamente perfeccionista.

Otro factor que predispone claramente a la depresión es haber tenido un mal parto o un bebé con algún problema. Pero hay madres que sufren depresión postparto sin que se den estos factores.

Por eso, explica Mara Cuadrado, “lo primero que debe hacer la embarazada es organizar su futura vida tras el parto. Sabiendo que todas las mujeres somos candidatas a estos trastornos emocionales, hay que saber prevenir. Por ejemplo, puedes preparar las ayudas que tendrás en casa, organizar tu agenda, tener lista la ropita del bebé, etc. Además, no hay que idealizar el futuro próximo y pensar que todo va a ser y tiene que ser perfecto, hay que estar preparada para el trabajo, los imprevistos y el estrés que supone la llegada del bebé”.

Y tras el parto, como aconseja María José Domínguez, “en cuanto la madre se sienta ansiosa, angustiada o desbordada, a lo más mínimo, sobre todo si ya sufrió antes una depresión, debe buscar la ayuda de un profesional de la psicología especializado, porque en ese caso los síntomas irán a más”.

NO OCULTES TU MALESTAR

Los cambios de humor, el cansancio, la preocupación por el bebé o el agobio por la falta de tiempo son reacciones normales durante el puerperio, pero pueden indicar una depresión si se manifiestan de forma constante y muy intensa, y si afectan a la capacidad de la madre para cuidarse a sí misma o cuidar a su hijo.

Una depresión postparto no tratada a tiempo dificulta el vínculo emocional entre la madre y el hijo y puede hacer que el niño no reciba los cuidados, la estimulación y la seguridad que necesita. El problema es que las madres deprimidas tienden a ocultar su malestar, minimizando los síntomas o considerándolos algo normal en el puerperio.

Según un estudio del Institut Clinic de Psiquiatría i Psicología de Barcelona, la mayoría de las depresiones postparto no se diagnostican, el 20-30% de ellas se vuelven crónicas y sólo se tratan un 10%. La buena noticia es que este trastorno, si se trata a tiempo, se cura, y generalmente antes de que pasen uno o dos meses desde que se inicia el tratamiento.

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

Lo primero, ya se ha dicho, es prevenir: estar preparada para afrontar esas primeras semanas de gran sensibilidad, inseguridad y exigencia, contando con ayuda y sabiendo que acabarán pasando.

Y si ya estás con los síntomas, reconocerlo sin avergonzarte, hablarlo con los tuyos y, como aconsejan las psicólogas, “acudir a un profesional en psicoterapia que esté especializado en postparto, que te ayudará a superar ese bache”.

Mara Cuadrado recomienda “quitarse de la cabeza el miedo a ser una mala madre y también la pretensión de ser una supermadre capaz de llegar a todo. Organízate con tu pareja, confía en las personas cercanas y déjate ayudar por ellas. Una buena comunicación con la pareja y los amigos siempre será positiva, jamás hay que aislarse”.

María José Domínguez coincide en que “hay que hacer ver a las nuevas madres que no están solas. Es bueno que comuniquen sus pensamientos a alguien que se muestre receptivo. Y tienen que tomarse la vida con otro ritmo y superar el cansancio”.

En definitiva, no te culpabilices, no te obligues a nada (destierra de tu vocabulario la palabra “debería”), no te aísles, proponte cuidarte más, programa un tiempo para ti y relájate (haz yoga, natación...), porque el estrés conduce a la depresión y, nunca mejor dicho, no merece la pena. Sonríe, por favor.



Fuente:crecerfeliz.es
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Maternidadypsicología


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