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miércoles, 28 de noviembre de 2012

COMO HACER FELIZ A UN BEBÉ


Observar a nuestro hijo y respetar lo que le agrada es una forma de alimentar nuestra relación y hacer feliz al pequeño. Estas son diez cosas que a los bebés les encantan.

1. Estar desnudo

Hay niños que solo necesitan quitarse la ropa y el pañal para calmarse. En los bebés existe una permanente conexión cuerpo-emoción y, a falta de palabras, su cuerpo expresa todas sus emociones. Por eso lo necesitan lo más libre de ataduras posible.
Desnudos, los pequeños se muestran más receptivos y expresivos. Además, las sensaciones no llegan igual con ropa que sin ella. Y puestos a explorar, cuantos menos intermediarios entre ellos y el mundo, mejor.

2. Estar arropadito

Le recuerda su estancia en el útero materno, cuando toda su piel estaba en contacto con esas paredes que le abrazaban y protegían. Las primeras semanas de vida muchos bebés se sienten muy a gustito cuando los envolvemos, les encanta estar recogidos y tener mucha zona de contacto. Poco a poco se sienten más seguros en su nuevo medio y empiezan a tomarle gusto a moverse con más libertad.

3. La piel de mamá

El abrazo de una madre es la mejor solución para casi cualquier problema. Muchos estudios demuestran que el contacto directo piel con piel entre la madre y el hijo equilibra la temperatura corporal del bebé, su ritmo cardiaco y le ayuda a liberar endorfinas y oxitocina, la hormona del amor. Y no solo le beneficia a él: nosotras liberamos las mismas hormonas.
El contacto con nuestra piel relaja el sistema nervioso del bebé (expuesto continuamente a estímulos) y favorece nuestra relación con él. Los dos nos sentimos cercanos y amados.


4. El ruido monótono

Los sonidos monótonos (el del motor, la lavadora o incluso el secador) recrean en muchos bebés los ruidos de nuestro cuerpo, con los que crecieron sus primeros nueve meses de vida intrauterina y les relaja. Son ruidos que, además, se presentan como amortiguados, igual que los que el pequeño escuchaba en nuestro vientre.

5. La música

-         La música es un estímulo para su aprendizaje: sus tonos graves y agudos estimulan las conexiones neuronales del bebé, reorganizan su cerebro y según el tipo (clásica, moderna...) le apoyan de una u otra manera.
-         Los sonidos armónicos, en los que predominan los tonos agudos, predisponen al bebé para el aprendizaje.
-         La melodía de tonos más graves (también puede ser clásica) le relaja. Nuestras mismas voces son música para él: más aguda la de mamá, más grave la de papá.

6. El olor de mamá

Muchos bebés con dificultades para dormir se relajan cuando ponemos en su cunita una prenda nuestra. El olor de sus padres es lo primero que capta el bebé al nacer. El olfato está ligado a la supervivencia, y reconocer nuestro olor al nacer es vital. Si no lo hace, ¡el bebé está perdido! Aún no ve bien, pero sin embargo sí nos puede reconocer por el olor. Nuestro regazo es uno de los lugares más confortables para el pequeño, se siente muy seguro con nuestro olor.

7. Un paseo por la calle

Muchos niños, cuando están en casa, requieren más atención que en la calle, lloran más... Y nosotros no lo entendemos porque no apreciamos la diferencia, pero no es lo mismo el aire en movimiento que el aire estancado de una casa. Los sonidos tampoco son los mismos, ni la paleta de olores. El oído y olfato de nuestro bebé están muy desarrollados al nacer y, a menos que sea hipersensible, no hay mejor lugar que la calle para entretenerse con decenas de nuevos olores, y esos maravillosos sonidos, que tanto gustan al bebé. Estar fuera de casa alimenta la parte más aventurera del pequeño.

8. Chuparlo todo

La boca es "el tercer ojo" del bebé: en esta etapa le ayuda a conocer el mundo que le rodea, incluso más que sus propios ojos. Al chupar, el niño reconoce los objetos por su sabor, textura, densidad, peso... Información que la simple mirada no puede aportar.
Los dos primeros años de vida la boca se comporta como un gran escáner que le permite generar, dentro de su cerebro, la imagen que hay fuera.

9. El balanceo

-          Es un movimiento monótono y rítmico que conecta con la seguridad y el equilibrio, en todos los sentidos.
-          Por un lado, el balanceo trabaja sus conexiones neuronales más profundas.
-          Por otro, los ritmos predecibles y monótonos conectan con la estabilidad del niño. El bebé se va confiando, y cuanto más conocida es la situación o el ritmo más se relaja, más endorfinas libera, más se adapta al entorno.

10. La voz de mamá

La voz de mamá es otro de esos elementos que lo son todo para nuestro bebé: contiene música, tonos altos que estimulan el aprendizaje y, sobre todo, la intención y el deseo de comunicarnos con él. Así lo percibe y, en cuanto es capaz de emitir gorgoritos, nuestro pequeñín nos los dedica todos.
Cada vez que le hablamos, el bebé registra numerosas emociones que son las que, un poco más adelante, le mueven a desear aprender a hablar. Comunicarse con nosotros es su principal pasión.


fuente: serpadres.es

jueves, 15 de noviembre de 2012

Como crecen nuestros bebés mes a mes


Desarrollo mes a mes de tu bebé
(De 0 a 10 meses)

El desarrollo de cada niño es diferente. En unos es más rápido, incluso de manera precoz, y en otros más lento.
Cada niño evoluciona de manera distinta y esto está determinado también por su entorno, la dedicación de sus padres a su desarrollo psicomotor y las habilidades que adquiere con el paso del tiempo. Por esta razón, tu hijo puede ser precoz o un poco más lento en su crecimiento y desarrollo, pero esto no debe inquietarte.
Primer mes
Sus cinco sentidos están dispuestos a recibir estímulos y a procesar informaciones. Al estar boca abajo, consigue levantar la cabeza por unos instantes. Tu bebé te reconoce gracias a su olfato, se siente tranquilo cuando escucha tu voz, te busca con su mirada y podrá verte bien si te acercas unos 25 ó 30 centímetros de su rostro, pues su visión aún es corta.
¿Qué es capaz de hacer?
Su respiración es algo ruidosa e irregular. Duerme la mayor parte del día y de la noche. El llanto es su forma de llamar tu atención para expresarte si tiene hambre y si se siente o no a gusto. Distingue los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo, a pesar de que su alimentación se debe limitar a la leche materna o a la fórmula de iniciación.
Dos meses
Si le hablas responde con extraños sonidos. Su puño empieza a abrirse gradualmente, le llaman la atención los colores, se chupa las manos y juega con su lengua. En este mes su adaptación al nuevo mundo se consolida.
• ¿Qué es capaz de hacer?
Si te mueves, te seguirá con la mirada y se comunicará con sus primeras sonrisas cuando tú o tu esposo le hablen. Sus movimientos corporales son todavía involuntarios y torpes.
Tres meses
Si te acercas demasiado, intenta jalar tu cabello y tocarte la cara. Su sistema auditivo es un poco más maduro. Cuando escucha un ruido, abre los ojos o frunce la frente. Su visión se ha perfeccionado y ve los colores.
• ¿Qué es capaz de hacer?
Descubre sus manos, las mira atentamente y juega con ellas. Mantiene su cabeza erguida si está boca abajo, se sostiene sobre sus brazos y levanta la cabeza. Además, sonríe con facilidad y emite sonidos cuando está solo en su cama.
Cuatro meses
Si le pones objetos en la mano, se los lleva a la boca. Reconoce a quienes están con él y según algunas investigaciones empieza a desarrollar su sociabilidad, razón por la que no quiere estar demasiado tiempo solo.
• ¿Qué es capaz de hacer?
En esta etapa tu bebé es capaz de sujetar lo que esté más cercano a él y coordina mejor la visión y la boca. Puede tomar un juguete y pasarlo de una mano a otra sin que se le caiga. Además, gira su cabeza al escuchar un sonido.
Cinco meses
Cada día está más atento y entiende mejor las cosas. Empieza a lamer, morder y chupar lo que está a su alcance y demostrará su deseo de tomar los objetos con firmeza estirando los brazos hacia ellos.
• ¿Qué es capaz de hacer?
Su juguete favorito es su propio cuerpo. Se agarra los pies, se lleva las manos a la boca y se las chupa. Ya no está siempre tumbado sobre su cama y si está boca abajo, se sostiene sobre sus manos y levanta erguida su cabeza. Si lo sientas en tu regazo mantiene firme su cabeza y con tu apoyo puede permanecer sentado.
Seis meses
Se mueve con libertad, juega con sus pies y sus manos tienen más fuerza cuando toma cualquier objeto o sonaja que coloques junto a él. Con la mirada sigue todos tus movimientos y actividades.
• ¿Qué es capaz de hacer?
A los seis meses te sorprenderás con su progreso en todos los sentidos. Tu pequeño tratará de responderte con sonidos a manera de gorjeo, y puede que balbucee cuando hables con él. Ya puede comer papillas y otros alimentos más consistentes. Puede darse la vuelta si está incómodo.
Siete meses
En este momento es fundamental para su desarrollo verbal y ya puede entender el significado de algunas palabras como el “no” o algunos gestos como reírse y aplaudir si hace algo correcto. Si pasa bastante tiempo contigo, su aprendizaje será exitoso.
• ¿Qué es capaz de hacer?
Se sienta y logra conservar durante más tiempo el equilibrio y muestra determinación cuando desea un juguete que está fuera de su alcance. Si observa un objeto que llama su atención intentará tomarlo con su mano y lo cubrirá con sus dedos. No querrá soltarlo por nada del mundo.
Ocho meses
En este momento desearías llenarlo de besos su mundo gira alrededor de los juguetes, los cuales deja caer en espera de que los recojas, se le haces caso, podrías pasar un largo rato así. Él hace esto porque le gusta ver caer los objetos y escuchar el ruido que producen al contacto con la superficie.
• ¿Qué es capaz de hacer?
En casa se queda sentado durante mucho tiempo sin cansarse. Si algo le interesa, se tira hacia delante para alcanzarlo, sin perder el equilibrio. En cuanto a su movimiento, está preparado para gatear aunque algunos sólo pueden arrastrarse por el suelo en este momento.

Nueve meses
Su desarrollo causa maravilla y casi te deja perpleja. Tu bebé se interesa cada vez más por los demás. Siente predilección por los objetos muy pequeños los cuales toma con mucha precisión entre sus dedos índice y pulgar.
• ¿Qué es capaz de hacer?
Reconoce su nombre y el de sus familiares. Dice palabras de dos sílabas como tata y mamá. Si lo abrigas para salir, manifiesta su alegría por esta noticia. Puede sostener un juguete en cada mano y jugar con los dos a la vez.
Diez meses
Empieza a aprender a comunicarse y a manifestarte si necesita algo. Con su dedo señala algo que quiere, como el chupón, su biberón o su oso de peluche. Por lo general, en este mes ya gatea y se hace cada vez más ágil.
• ¿Qué es capaz de hacer?
En esta etapa entiende con claridad si sus padres desaprueban su comportamiento. Es capaz de ponerse de pie y para lograrlo se apoya en un mueble o una mesa. Si está en su cuna, también lo hace. Gracias a su mayor movilidad también tratará de descubrir los objetos y artículos de la casa que por su color o forma le resulten atractivos.

Fuente: /www.nosotros2.com


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